61. EL AVE QUE VOLÓ
Deja que vuele,
que se mezcle entre las hojas
o busque un sitio donde anidar.
Llegará el día
que no dolerá ya el recuerdo,
por el ave que voló.
Deja que remonte el vuelo,
que sus alas se extiendan en el cielo,
que se convierta en un recuerdo,
un aleteo sanador.
Así es la vida:
algunas veces enjaulados,
otras veces liberados.
Tiempo al tiempo,
como un ave que planea en el viento,
deja que haga su labor.
Deja que remonte el vuelo,
que sus alas se extiendan en el cielo,
que se convierta en un recuerdo,
un aleteo sanador.
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