55. LA GUITARRISTA DE VERMEER
Nitidez
de la imagen,
colores
radiantes, modulaciones en pliegues y contornos,
representación
del movimiento
libre
y expresivo,
poses
dinámicas, destellos de luz,
hasta
sentir el impacto de tu presencia. Fascinación
por
objetos y acciones que representan
el
sonido,
difuso
e iluminado:
rasgueo
de las cuerdas
y
brillo de las manos.
Coquetería
del rostro,
expresión
fresca y abierta,
matices
de sombreado, carácter y personalidad.
Colocas
la guitarra
cómodamente
en tu regazo;
cerca
de una ventana
te
sientas, en la esquina de la habitación. Fascinación
por
el retrato de la luz que se refleja a través de la superficie,
irregular
y resbaladiza, de la guitarra.
¿Estoy
reaccionando
contra
el equilibrio,
con
desequilibrio
y
fluctuaciones?
Tus
acordes producen
una
resonancia extraordinaria.
Es
una sensación
de
cambio y armonía.
Me
haces sentir el impacto de tu presencia. Fascinación
por
tu sonrisa de niña y tu cabeza inclinada,
junto
con la mirada
fija
en algo afuera: tocando para un ser invisible.
Cortinas
oscuras,
tres
libros y un mantel azul;
una
pared blanca,
cálida
y acogedora;
un
collar de perlas,
alegoría
de tu fe;
distribución
de manchas y adornos de piel. Fascinación
por
la nobleza que se expresa en tu inspiración;
y
por los suaves tonos de luz y oscuridad,
que
me provocan sentimientos
de
calma y satisfacción.
Me
haces sentir el impacto de tu presencia. Fascinación
por
la imagen dentro de la imagen:
un
paisaje pastoral bordeado
por
un dorado marco extravagante,
de cielo azul y follaje verde,
lleno de sol.
Comentarios
Publicar un comentario