53. WILHELM REICH DESCUBRE EL ORGÓN

 

Rítmico, espontaneo,

en la larga y tranquila belleza,

del ser destinado a la muerte.

Llegamos hasta el extremo,

en caída vertical. 

 

Qué dulce es

cuando sin salir de los límites

se quiebran los límites.

Anhelo humano de la felicidad,

contra el miedo a la felicidad. 

 

Contracciones involuntarias en tensión;

es vital abandonarse al fluir de toda excitación,

tanto más intenso tanto mayor

sin fantasías.  

 

Ascenso

repentino,

vertical hacia el acmé.

Creemos en lo prohibido;

y la piel enrojece.

 

Un máximo de tensión;

espiraciones profundas;

una sensación de derretirse;

contracción de la musculatura;

ritmo y fricción,

armonizan entre sí.

 

De prolongación voluntaria

a contracciones involuntarias.

Ondas coinciden, ondas de naturaleza eléctrica,

hasta agotar todas las posibilidades del placer

y preservar un trozo de naturaleza plena. 

 

El reflujo completo de la gratificación:

cambio de dirección del flujo de la excitación

y descarga. Alcanzar el punto cero,

menguar en curva suave. 

 

Relajación intensa, corporal y psíquica,

placentera. Algunas palabras de ternura

prolongan el acto; una caricia agradecida;

besos.


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