50. NADJA

 

 

Me dice su nombre, escogido por ella misma: −Nadja,

porque en ruso es el comienzo de la palabra esperanza,

y precisamente porque es sólo el comienzo.

 

André Breton.

 

Mariposa-flor de los amantes,

todo lo que tú tocas, en todo lo que sigue,

escucho silbar al unísono este latido y el tuyo.

Y cuando quiero ver el rostro de la ciudad,

el verdadero collage cursi de los objetos,

donde las estatuas innumerables serpentean

entre los árboles, y parecen extraer

su esplendor de baratijas,

entonces vivo en la punta de tus pestañas

o desciendo a tus pasos-tren de arena.

 

Tu tez suave, límpida ciénaga de murmullos,

tus lluvias de burbujas, sabor a limón y arándanos,

la marea ascendente de tus piernas,

tejen el aire nupcial de los restaurantes,

que eriza en llamas mis cabellos-multitud.

Y en la trayectoria de los antiguos anaqueles,

juegos de cartas y fotografías, arde, se desliza,

escalando la cabeza inclinada de cinco estrellas,

fugaz y como por azar, o en sueños,

pactando las convulsivas añoranzas.


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