45. CREDO

 

Hoy tienes un humor excelente.

Sobre purpúreas ruinas silvestres,

que extinguen su señal, piadosamente,

en diáspora, una idea fija emerge.

 

En el corredor de conversaciones inocuas,

bajando y subiendo la escalera variopinta

del progreso, rompeviento de la civilización,

que se bambolea, pecaminosa, ilimitada. 

 

Lejos de aquí buscaba el camino,

de vuelta a casa y a su discontinuidad.

Pero el abrigo grisazul no es el mío.

Ni el gorro frigio. Ni la hoz ni el martillo.

¿Por qué no pudiste ser un campesino medieval?

 

Los himnos del liceo industrial

siguen brotando sin desánimo:

el ciudadano-masa;

la igualdad y la fraternidad,

al alcance de todos;

los mismos pensamientos,

de consumo, de turismo, de fornicaciones.

Uno a uno, nos pasan, por encima,

suspirando sin bordes.


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