4. GOLONDRINA
Golondrina, que te
elevas sobre el mar
—petrel de
tormentas—, no olvides
el pozo que
sostuvo, francamente,
tus pasos, ni el
filamento que se deslizó
en la vibración de
tu abismo.
Sobre un plumífero
viaje
de relampagueantes
estremecimientos,
golondrina,
¿cargas aún contigo
el caparazón de la
tortuga?
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