37. REBELDÍA
Véannos defender
nuestros errores;
crecer por dentro
a cada paso
que se separa
del suelo,
pero no lo pierde de vista.
Somos
legión
en la noche,
campanadas
de esperanza,
sacudidas
por una ráfaga.
Somos
rostros sin nombres.
Nosotros volvemos
sobre la escollera,
con nudos tiernos
y lazos apasionados
(sonidos de gaviotas),
a partir,
como tuvo que ser siempre.
Somos
legión
en la noche,
campanadas
de esperanza,
sacudidas
por una ráfaga.
Somos
rostros sin nombres.
Sobre una ciudad que tiembla,
de personajes sombríos y
solitarios,
salimos de los escondites al sol
y a tientas elevamos los brazos.
Entonces tu voz,
como un frágil pañuelo,
arenga sobre el horizonte
a luces que se habían apagado
antes de tiempo,
en sombras,
pero están ya demasiado a la vista.
Sobre una ciudad que tiembla,
de personajes sombríos y
solitarios,
salimos de los escondites al sol
y a tientas elevamos los brazos.
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