34. CIUDAD NOCTÁMBULA

 

Anónima ciudad sobre precipicios,

transparencia de la orilla al salto.

El abismo es una palabra;

el cielo, la brisa de un pájaro. 

 

Una gota y un espejo expresan

los colores generosamente,

las sombras generosamente. 

 

Un silbido clama en las calles,

alza puentes, ensordece plazas.

Desierta ciudad donde tercas bocas

con su propia luz

tropiezan.  

 

Alcanza la bestialidad de un murmullo,

de quejidos, espesor de colosales noches.

Unos tras otro caen inocentes

entre muchedumbre que no sabe socorrerlos.    

 

Los colores generosamente,

las sombras generosamente,

los colores generosamente,

generosamente las sombras.    

 

Pánico provoca, el abismo es un vocablo,

un estrépito piadoso.

Muda en espléndida la calle destrozada

y aplasta inquieta cualquier ternura.   

 

Ciudad noctambula,

muda en espléndida la calle destrozada

y aplasta inquieta cualquier ternura.


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