33. CÍRCULOS

 

Soñando

en círculos:

delicia de amar

en tiempos serenos.   

 

Respecto 

a la eternidad 

–que fue desmentida–,

no le tengas miedo.  

 

Y, por otra parte, 

tan tibio es afuera,

que sólo hay ruinas 

por recorrer.   

 

Nos llegan 

instantes del corazón. 

Nos llegan 

en abundancia, 

círculos que colman

la brújula que gira.  

 

Visiones 

parecidas a piedras; 

me acuesto en ellas

y se alejan en enjambre. 

 

La sombra 

en otros tiempos 

se inclinó, 

de ausencia en ausencia;

es hilo que se devana.

El frío nos sorprende, 

el gesto, la vía y el éxtasis; 

el calor 

y luego tempestades; 

la marejada, 

la frágil ave de paso: 

la eternidad 

que huye 

y rehúye, 

azotada.  

 

Nos llegan 

instantes del corazón; 

nos llega… 

otro crepúsculo quizá; 

nos llama 

a volar contra el horizonte; 

nos llega 

la tarea de hundirse otra vez; 

nos llega 

este tremendo oscuro latir; 

nos llega 

y no es más que un juego; 

nos lleva 

donde la muerte está en flor; 

nos llegan 

instantes del corazón.  

 

Visiones, 

tan apurado vamos. 

Soñamos 

que es nuestro el crepúsculo, 

la sombra 

y el espíritu en suspenso; 

nos lleva 

sobre la pesadumbre 

en círculos, 

por la ciudad en ruinas,

sus placeres 

y la brújula que gira.


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