29. NARANJAS
Danzad la naranja.
El más cálido paisaje
arrojadlo de vosotras…
R.
M. Rilke
I
Vi
inconstante y en el aire
dormité
en la nieve.
Si es demasiado decir
di
dilo.
Más blanca
más fría
―qué lejos
golpea el sol.
Mis ojos
tu voz
tu faz
por montones
bellos ojos
ilusiones de los ojos
espinosas
hasta helarse
al fuego.
Triunfo del calor y de los ojos.
Amada
mi duda ha sido derribada:
he sido
cegado
y has restablecido
mis ojos
he sido desgarrado
y has restablecido
mis miembros.
Brisa del día y de la noche
primeros años de mi vida
ardiente sol
genealogía de cuánto hay.
II
Flores irán
pensamientos
quietos para ti
que aguardarán
tiernos
tu llegada
como nuestra edad.
Áureos y mudos
suspiros para ti
sordos rastros
abandonados
que florecerán
en las redes recogidas
del sueño
para ti.
Unidos por el verano
y despojados por el verano
¿no es un despojo de ensueños?
¿un despojo feliz?
¿un cambio de piel?
¿una renovación?
Pensaremos en las cosas
en los paseos
las mañanas
los encuentros
pensaremos
transitando la espera
del reencuentro.
Sé
puedo oír
tu llegada ya.
III
Un amor que muere es
más dulce que los
otros.
Guillaume
Apollinaire
Yo he visto
sentido la mano
unas veces firme
pálida unas veces
pero siempre retribuida
la de mi amada.
¿He amado cómo se debe
esa pálida mano
esa tierna mano
esa mano luminosa?
Amamos pálidas manos
compuestas de aves y espinos
en secreto murmuramos:
“vuelve mi amada, vuelve”.
Las cosas se han quitado
de enfrente
las mareas nos han dejado
el paso
estamos cerca el uno del otro
las cruces se han rendido
como puentes.
Yo he visto
soñado la mano
unas veces dulce
oscura unas veces
pero siempre retribuida
la de mi amada.
Haber amado como se debe
haber confiado como se debe
reído y llorado
sobre la noctámbula ciudad
en medio de ladridos de perros
y vuelos de pájaros sangrantes.
Anudemos nuestras sombras y
nuestras lunas llenas
regresemos a donde jamás
nos hemos separado.
Mucho hemos aprendido
mucho hemos de recorrer
amada mía, amémonos mucho.
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