28. CASCARAS DE NARANJA
I
Aún al alba
―fútil brisa
de sombra y
fantasía―
golpeas la
piedra con el ojo
indefenso,
mirando
fijamente
y en
completa oscuridad.
II
Te mordiste
el dedo;
el grito se
lo llevó el viento.
¿Tomas por
un juego los sofismas
que despoja la mano de sus uñas?
III
Desarraigos
trazados a tiza,
glaciales
aguas que los borran.
Se alejan
arrastrados por la afluente,
colores que
taladran el silencio.
IV
Inclinado
sobre tu regazo
rememoro
una
infancia de extravíos:
marchita-luz-que-madura
hacia
dentro;
escalofrío
de vientre
en torno al
hambre.
Máscaras de
infancia
me
engendraron en la obligatoriedad.
V
Depositar
mi mano sobre tu mano,
gritar para
despojarnos de la angustia.
Rendidos
indiferentes
a un nuevo amanecer,
fatigados
cancelamos
el llanto.
Mas en vano
reclamamos
el gesto.
VI
Expandes en
el absoluto
un rostro
de arena en la playa.
VII
Un beso
arremolinado
en la risa.
Caprichos
de la boca:
alianza de
los labios
infantiles.
Amor:
sílabas
para probar
qué es lo
imposible.
VIII
…devoción
El labio y
la frente
se inclinan
sobre ti
inseparables.
La palma no
tarda en llegar,
temblorosa:
lleva el
vestigio de tu imagen.
IX
Todo brota
adosado a
tu cálido seno:
ribera de
la luna.
X
…eco
Me veo en
ti
y me
asombro
del furor
que había
custodiado en secreto.
Ahora sé,
tú me haces
saber,
oír,
sentir,
responder
al fin.
Yo contesto
al llamado
de
rodillas,
por amor.
XI
Boca que
compartes
para
cantar,
para
devorar,
para
brindar.
Collar del
viento,
el lenguaje
mariposea en los dientes.
Y un cristal
de aliento
se hace
cómplice de mis dedos.
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