27. HE ESCRITO UN VERDADERO POEMA DE AMOR

 

Dedicado a Frank O'Hara

 

Buscando qué cuadro o pintura poner

de fondo de pantalla

pienso

en Edward Hopper

y selecciono

Rooms by the sea.

Y luego desvarío:

quisiera estar mirando el mar.

Y luego recuerdo y me ridiculizo:

es el mismo cuadro que llevo estampado en mi camiseta.

Y prontamente vuelvo a desvariar:

mirando el mar pensaría en el Titanic.

Y de pronto tengo una epifanía… aparece Peggy Guggenheim.

Y repaso

una lista

mental

para situar ese nombre enorme como un barco:

surrealistas, André Bretón, Max Ernst…

Ah, Max Ernst y Peggy.

Busco su nombre en google,

no el de Max Ernst sino

el de Peggy Guggenheim,

y me llama la atención su padre, Benjamín Guggenheim que…

¡Falleció en el Titanic! ¡En el Titanic!

Y sus últimas palabras fueron:

Dile a mi esposa, si sucediera que mi secretaria y yo nos hundimos, que he jugado el juego en línea recta hasta el final. Ninguna mujer quedará a bordo de este barco porque Ben Guggenheim era un cobarde”,

o algo así,

que no sé de qué forma me hace pensar en la máxima

 “Mujeres y niños primero”.

Será porque el capitán del Titanic, sí, el Titanic nuevamente,

gritó “Mujeres y niños primero”.

Pero lo cierto es que

en la generalidad de los barcos

la máxima de las máximas es

“Cada hombre por sí sólo”,

lo que me hace pensar en el azul y congelado

Leo Di Caprio,

y en mí

homenajeando          

a Frank O'Hara

y en Allen Ginsberg

en My Sad Self

homenajeándolo también:

a ese sensible hombre gay atropellado 

mientras pensaba en poemas

a la hora de comer.


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