22. ULISES Y LAS SIRENAS
Sirena: supuesto
animal marino,
leemos en un
diccionario brutal.
Jorge
Luis Borges
Ciñen y le mienten a la inocencia los
labios,
hundidos en desgana. Mientras ríe y
despierta,
atolondrado por la noche, marinero en
cubierta,
el laberinto donde me pierdo en
agravios.
Unos cantos junto al insomne arrecife
recorren
rompevientos, olas del pánico,
durmientes temidos,
que sentí palpitar, como agravios
humedecidos:
el baño lánguido de tus cabellos que
me socorren.
El sueño sobre sirenas me abatiría
hechicero,
en la boca de los navegantes, si yo
consiguiera,
provocando la marea, que el día me
permitiera
ser de la caligrafía de las sombras,
prisionero.
Al sol, sobre la arena, blasfema a mi
lado,
incrustada la piel, en diminutas
iniciales,
−y grito ante el mar colmado, seco de
señales
de cera−, tu coloreado, estéril, oído
apenado.
Existe un plan terrorífico,
irreprochable destino:
los demonios que en el navío reúnen mi
reflejo,
ciego y desterrado, hipnotizado en el
espejo,
se agitan, con la luz de la ola, sin
ningún dominio;
sin parpados van, consumidos sobre tu
hostil mejilla,
por ecos marinos de sirenas de la
fatalidad salada,
semblante entenebrecido de una
travesía soñada,
embrujos cálidos donde crecen
distantes las orillas.
Y es que tanto pájaro en flor podría
hacerme morir
y blanquear al temblar mis
irremediables ojos.
Las sirenas que destrozan las miradas
como cerrojos,
tendidas sobre rocas, arrojan su
ascensión por venir.
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